
Como las perlas encerradas en su concha, el gran tesoro del Mandeo son sus espacios naturales. Unos, protegidos e incluidos en la Red Natura como el área Betanzos-Mandeo (Lugar de Importancia Comunitaria), otros salvajes sin explotar y, otros, a medio camino, como el entorno de Chelo, consciente de sus posibilidades pero carente, hasta el momento, de los medios para poner en valor su paraíso particular.